Sábado flamenco con la Reunión de Cante Jondo de La Puebla de Cazalla

En la noche del sábado volvió a reinar el flamenco en la hacienda de la Fuenlonguilla, en La Puebla de Cazalla. La Reunión de Cante Jondo en su 47 edición comenzó con sobresalto, ya que el guitarrista solista anunciado en el cartel no pudo comparecer ya que ingresó en prisión el viernes por la noche, para cumplir condena por un delito de agresión cometido en 2010, cuando se encontraba en plena crisis del trastorno bipolar que sufre y del que ya está recuperado.

El presentador de la Reunión, José María Castaño, comenzaba el festival con unas escuetas palabras de bienvenida y recordando la circunstancia de Riqueni y su sustitución por Manuel Valencia, que salió al escenario acompañado por la percusión de Cepillo y las palmas de Manuel Macano y Juan Diego Valencia, interpretando una bulería por soleá. El propio Manuel Valencia nos hablaba de su intervención en la XLVII Reunión de Cante Jondo.

Seguidamente, y de nuevo con una presentación de programa televisivo musical, más que de un festival de cante de la relevancia de la Reunión, José María Castaño presentaba a Elu de Jerez, acompañada por la guitarra de Domingo Rubichi, que comenzaba por cantes de levante, de una manera un tanto impetuosa, y que pronto acabó convenciendo con una seguiriya que levantó al público de sus asientos. Terminó su actuación por bulerías y dejó buen sabor de boca, como nos explicaba en la entrevista que le hicimos a continuación.

Cancanilla de Málaga fue el siguiente en salir al escenario de la Reunión de Cante Jondo de La Puebla de Cazalla. Lo hizo acompañado por el guitarrista Antonio Carrión y por su hija, María Carrión, a las palmas.

Tras la soleá y la seguiriya, que el público escuchó atentamente, Cancanilla se arrancó por bulerías en las que ofreció su tradicional “pataíta”, que hizo que el público se levantara de la silla para aplaudir su arte al cante y al baile, no en vano sus días como flamenco comenzaron dedicados al baile. Pronto olvidó el micrófono y cantó a pelo en una hacienda en la que el silencio dejaba escuchar cada tono del cantaor.

Dedicó dos de sus cantes: el primero por tientos tangos a María José Santiago y la seguiriya a La Yiya, joven artista de La Puebla. Terminó por fandangos. Tras ser ovacionado por los aficionados concentrados en La Fuenlonguilla, le preguntamos por sus impresiones en este festival.

Antonio Carrión brilló con luz propia en la actuación de Cancanilla. Se lució con la guitarra y se mostraba muy satisfecho con su hija María sobre un escenario tan importante como el de la Reunión de Cante Jondo. Así lo contaba ante nuestros micrófonos.

 

Y llegó al escenario una de las figuras más esperadas de la noche, Mayte Martín que ofreció su voz transparente y clara acompañada por la guitarra de Juan Ramón Caro.

Según los puristas, interpretó muy bien los cantes que ofreció: petenera, fandangos, tientos, alegrías y bulerías, pero a pesar de las peticiones del público, no se metió en jondura, aunque le pedían repetidamente que cantara por soleá o seguiriya. Mayte Martín no conquistó al público de La Puebla, ya que a pesar de su magnífica técnica no hizo sentir el embrujo del flamenco a los presentes y se marchó tras su actuación, no apareciendo en la tradicional ronda de tonás y martinetes. Tampoco quiso hablar con nosotros sobre sus impresiones sobre el escenario de la Reunión de Cante Jondo.

Y tras el descanso, volvió Manuel Valencia con su grupo para interpretar la introducción de guitarra solista, nuevamente acompañado por Cepillo a la percusión y Manuel Macano y Juan Diego Valencia a las palmas.

Comenzaba tras ésto el esperado baile de Pepa Montes. Una señora sobre el escenario que, a pesar de ello, no estremeció a los presentes, como ocurre habitualmente en el espacio dedicado al baile de la Reunión de Cante Jondo de La Puebla de Cazalla.

Reunión de cante jondo 40

José Menese se preparaba para su actuación

Destacaron sus artistas de “detrás”, el toque de Ricardo Miño y el cante de Vicente Gelo y Sebastián Cruz, y la segunda intervención de Pepa Montes, ataviada con bata de cola blanca y mantón rojo, que ofreció un espectáculo llamativo con su bailes.

Finalmente, el gran José Menese, que a sus 73 años aún se atreve a subir al escenario de La Puebla de Cazalla, a cumplir con su cita anual, aunque la edad y sus problemas de salud le pasan factura. Acompañado por la guitarra de Antonio Carrión, José comenzaba por malagueña, con bastante dificultad, aunque arropado siempre por el público del festival. Siguió por tientos, donde se reconcilió con el arte, y entonó la soleá, aunque tras ella anunció al público que terminaría por toná liviana, porque sus fuerzas no daban para más. Así nos contaba cuál era su intención antes de comenzar la actuación en la XLVII Reunión de Cante Jondo.

Terminaba el festival con la tradicional ronda de tonás y martinetes, donde aparecían los tres cantaores que quedaban en la Fuenlonguilla a las 4 de la madrugada: Elu de Jerez, Cancanilla de Málaga y José Menese.

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