Romería en honor a la Virgen de la Fuensanta

Corcoya, una pedanía de Badolatosa, celebra su tradicional Romería en honor a Nuestra Señora de la Fuensanta. Será los días 7 y 8 de septiembre. Hasta el 5 de septiembre se celebraron los cultos religiosos, oficiados por el párroco de Corcoya. El 31 de agosto, tras la Novena se expusieron las joyas y mantos de la Virgen. El 1 de septiembre, la Novena estuvo acompañada por el coro de Campillos de Nuestra Señora María Inmaculada. El domingo 2 de septiembre se presentó la Hermandad Filial de Badolatosa, mientras que el martes 4, fue la Hermanad Filial de Alameda la que acudió a Corcoya. También se presentaron a la Virgen los niños y niñas nacidos en el año. Finalmente, el miércoles 5 tuvo lugar la tradicional ofrenda de flores.

El día 7, este viernes a las 7:30 de la tarde, está prevista la presentación de las Hermandades Filiales ante la Virgen. A continuación se desarrollará el traslado de la Virgen desde la parroquia a la ermita. A su llegada, misa acompañada por el coro rociero Esencia, de Casariche. Para terminar, después de la Eucaristía habrá un Vía Crucis a la pilita del Milagro. Tras el mismo, solemne Besamanos. El 8 de septiembre, a las 7:30 y a las 9 Santa Misa en la ermita de la Fuensanta. La Eucaristía de las 10:30 se celebrará en la Fuente del Milagro. A las 12 del mediodía del mismo sábado 8, Misa solemne acompañada por el coro de Badolatosa. Posteriormente, procesión por los alrededores de la ermita.

A las 2:30 de la tarde, en el llano de la ermita se celebrará un ágape de hermandad para todas las personas asistentes. Y de 4 a 5 de la tarde, se podrá visitar el camarín de la Santa Misa. La jornada terminará con el rezo del santísimo Rosario en la Fuente del Milagro y el posterior traslado de la Virgen a su parroquia, acompañada de un tamborilero.

Todos los pueblos de alrededor: Casariche, Alameda, Jauja, Puente Genil, La Roda y Sierra de Yeguas, se unen a esta celebración, según afirma Rafael Rodríguez Graciano. El origen de la romería se sitúa en 1384, según Rodríguez Graciano.

La leyenda según R.P. Fr. Feliciano Calvo Bartolomé

Un hombre de Badolatosa iba camino de La Roda en busca de médicos que lo sanaran de unas fiebres. En el camino se le hizo encontradiza una hermosa doncella lujosamente ataviada y con guirnaldas de rosas en la cabeza. Era bella como la luna y escogida como el sol. Le dijo que se bañara en el agua que salía de un peñasco y que sanaría. El paciente obedeció, bebió del agua milagrosa, se lavó con ella y quedó libre de las pertinaces fiebres.

Un pastor de La Alameda encuentra a la Virgen

El 8 de septiembre de ese mismo año de 1384, un humilde y piadoso pastor de La Alameda, llamado Francisco Gómez, estaba pastoreando su rebaño de ovejas y cabras por aquellos montes. Realizando su labor encontró una hermosa efigie de la Reina de los cielos. La dejó como estaba y partió a dar cuenta de tan feliz hallazgo al cura párroco de Alameda. Condujeron la imagen a la iglesia parroquial, pero al día siguiente la imagen había desaparecido y se había vuelto al lentisco. De nuevo, los de La Alameda hicieron el traslado de la imagen a su parroquia. La milagrosa imagen repitió la sigilosa huida a su lentisco.

Noticiosos los vecinos de Badolatosa de estos prodigios, resolvieron llevarse ellos la imagen de la Virgen a la parroquia de su pueblo. Todo fue inútil: sucedieron las mismas maravillas que con los de La Alameda y no había modo de apartar la efigie de junto al lentisco.

Los vecinos de Badolatosa y los de Corcoya se resolvieron a levantarle allí mismo, junto al lentisco donde había aparecido, una pequeña capilla. Allí los devotos podrían acudir a rezar y a ofrecer sus votos. Esta capilla se erigió a un lado de la peña donde estaba el lentisco. Estaba bastante próxima a la fuente milagrosa pero era muy pequeña y mal acondicionada.

El Pontón o fuente del milagro

Aumentose mucho la devoción a la Virgen de la Fuensanta con el siguiente prodigio. Era el año de 1579 cuando una piadosa mujer de Badolatosa se puso en camino para ir a rezar sus preces de costumbre ante la imagen de la Virgen. También le llevaba una botella de aceite para alimentar la lámpara. Estaba ardiendo noche y día ante la milagrosa Señora.

Salió del pueblo con buen tiempo más, al subir los montes para llegar al Santuario, se desencadenó una horrorosa tormenta que asustó a la pobre mujer. El trueno retumbaba en los valles, las cúspides de los montes y las copas de los árboles eran heridas por el rayo. Un diluvio de agua que caía de las nubes convirtió los torrentes y arroyos en ríos invadeables. Aquella piadosa mujer sólo sentía que no podía llegarse a la ermita, por impedírselo la crecida del arroyo, que hoy se llama del Pontón.

Desde el lugar en que estaba veía el Santuario de la Virgen. Su alma había penetrado en él, pero anhelaba ver con sus ojos a la Madre de las misericordias y desahogar así su corazón. La mujer, llena de fervor y confianza, clamó al cielo y gritó a la Virgen diciéndole: “Muestra que eres mi Madre y mándame ir a tu lado”. La Reina del cielo le contestó: “Oigo tu voz, ven, hija mía”. Al punto, dos empinados ribazos o peñascos, que se hallaban en las opuestas riberas del arroyo, se desplomaron por su base encontrándose uno con otro en la caída. Formaron así un segurísimo puente por el que pasó sin peligro la mujer a visitar a María Santísima. Así, en la actualidad sigue prestando sus servicios y es conocido con el nombre del Pontón o puente del milagro.

Nuevo santuario construido por el Marqués de Estepa

En el año 1660, el Marqués de Estepa, Adán Centurión Fernández de Córdoba, mandó levantar una iglesia amplia y digna de la majestad de tal Señora. La nueva iglesia se erigió en solar más despejado que la antigua. Distaba unos cincuenta metros de la anterior capilla, de la que no había vestigio alguno.

En el santuario de la Fuensanta fue capturada, en el año 1812, la famosa guerrillera La Torralba. La capturaron las tropas francesas mandadas por el comandante D. Luis Bourdón. El 19 de julio de 1832, se reunieron en el santuario de la Fuensanta el general Manso y los famosos bandoleros Juan Caballero Pérez (El Lero), José Mª Hinojosa (El Tempranillo) y José Ruiz Germán para celebrar el acto de concederles la gracia del indulto. Éste fue ordenado por S. M. Fernando VII con fecha 22 de junio del mismo año.

La Virgen de la Fuensanta hizo cesar el cólera

En el año 1885 el cólera dejó casi desiertos algunos pueblos. En Sierra de Yeguas hubo gran mortandad en la calle Cardancha. Luego hizo algunas víctimas en la de S. Bartolomé, hasta que, en medio de su pánico y consternación, recurrieron a la Fuensanta. Suplicaron y consiguieron que se les concediera tener, por algún tiempo siquiera, la imagen pequeña de la Virgen. Se trata de la que suele llevar el Santero para la póstula.

Al enterarse de su llegada, le salió al encuentro el pueblo en masa, presidido por sus autoridades. La condujeron y la colocaron en el templo parroquial en medio de una explosión de piedad. Allí permaneció casi dos meses. ¡Prodigio admirable! desde el momento mismo que entró la bendita imagen de María en la población, cesó el cólera. Tan en absoluto que no murió ni uno aún de los atacados.

El día 8 de septiembre de 1909 se llevó a cabo una peregrinación regional al santuario de la Fuensanta. Efectuó la predicación el P. Pío Mendata, Superior de la Comunidad Franciscana de Estepa. Conmemorando los 100 años de aquella peregrinación, el día 8 de septiembre de 2009, se ofició una Misa solemne presidida por el Cardenal Arzobispo de Sevilla, Fray Carlos Amigo Vallejo.

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