El Puebla de Cazalla vence al Estepa Industrial por 2 goles a 1

Crónica de Rafael Martín Romero

Duelo disputado en la mañana festiva del domingo entre dos clubes destinados a estar peleando por el tan ansiado ascenso.

Se trata de una categoría que, con total seguridad, tiene un nivel bastante superior al de cuarta división andaluza y de un resultado muy apretado, como no podía ser de otra forma. Este ajustado resultado es la consecuencia de lo caro que se venden la victorias este año.

El del domingo, fue un partido con una temperatura perfecta para la práctica del deporte y juego intenso, que fue el que propusieron desde el inicio los dos equipos. Con sólo tres puntos y un puesto más en la clasificación que el Estepa, el Puebla, al jugar como local, partía como favorito con una ligera ventaja sobre su rival, cosa que no dudó en aprovechar y sacudirse la presión inicial del Estepa, que salió a morder desde el principio e inflingiendo una presión bien organizada, que hizo dudar al equipo morisco durante los primeros minutos.

Pero esta estrategia no consiguió amedrentar a los chicos de Kiko Vargas que, con una racha más que positiva, volvió a vencer. En su historial deportivo, el Puebla no pierde un partido desde la primera vuelta de la anterior campaña, en el que fue derrotado por el campeón final de la categoría, el equipo de El Rubio en su propio feudo. Esta racha también incluye la pretemporada, en la que se ha enfrentado a rivales de categoría superior, con una imagen ilusionante.

Tras los primeros minutos de toma y daca, y poco margen de maniobra para ambas escuadras, tuvo que ser en una estrategia perfecta en jugada personal de Fran Vargas. El jugador morisco recibió entre lineas, lugar donde se mueve como pez en el agua, metiendo un precioso balón a Sergio Orellana que éste, con un control orientado perfecto pese a tener al defensor encima, no dudo en coger la directa hacia la meta visitante y con una frialdad más propia de un jugador más veterano, mandó el cuero razo hacia la base del palo. La jugada se resolvió con rapidez haciendo imposible la llegada del buen meta visitante Rafa Díaz, que poco pudo hacer.

Así abrió el marcador con un gol tempranero, que quizás se esperaba tarea más complicada. Hecho lo más complicado, el Estepa tuvo que cambiar el planteamiento inicial y cogió el mando del encuentro, responsabilidad que desde luego no pesó a un equipo muy bien trabajado por parte de su técnico Francisco García. Ya marcaba maneras este equipo durante la campaña anterior, cuando fue líder durante un largo periodo del campeonato.

Con todo esto y un paso atrás del Puebla, que esperaraba a su rival para salir a la contra y hacer daño al contragolpe, el conjunto visitante, con varios acercamientos de peligro, empató el encuentro quizás en la jugada más inesperada, puesto que se trataba de un balón bastante lejos del área. Desde allí, José María Castellano logró batir al portero Seba, que sólo pudo estirarse sin éxito ante su tremendo disparo, que entró como un obús en el arco local, dejando al estadio morisco totalmente en silencio.

Así, el partido igualó fuerzas y entró en una sucesión de faltas que provocó una cantidad de parones, lo cual no hacía favor ninguno al partido. Ésto y la tensión del encuentro hizo que el míster visitante llamase la atención del colegiado y en una de éstas, el árbitro consideró oportuno la expulsión del entrenador, así se llegó al descanso.

En la segunda parte, los dos equipos tenían el propósito de pelear claramente por los tres puntos y no titubearon a la hora de atacar. Tras varias buenas intervenciones de la defensa estepeña, incluso sacando un balón sobre la raya de gol. Esta jugada, protagonizada por Antoñito y David Benítez, dos jugadores juveniles de una proyección brutal en el Puebla, hizo que combinaran el balón como si de un patio de colegio se tratase. Así, Antoñito, en un mano a mano con el portero, dribló al mismo y cuando todo el estadio cantaba el gol, apareció el central Antonio Miguel como un rayo, para sacar el balón en una jugada de puro pundonor, que costó la lesión del buen defensor visitante.

A partir de ahí, el Puebla, con la responsabilidad de dejar a su hinchada satisfecha, puso una marcha más y cómo no, Sergio Orellana, jugador llamado a marcar una época en la Puebla junto con una quinta de futbolistas fabulosos, cogió un balón en el borde del área y con toda la confianza del mundo, soltó un disparo colocado que batió de nuevo al meta estepeño.

Pocos minutos después, se produjo una jugada, en teoría sin mayor peligro que, sin embargo, hizo caer a Zapi de mala postura y saltó todas las alarmas. El jugador que, en principio, parecía que tenía un golpe, al acercarse ayudado por Juan Eduardo, delegado local, creo un momento de mucha tensión. Tenía el hueso del codo totalmente fuera de su sitio en una escalofriante imagen. Suerte que en la grada estába Fran Hormigo, fisioterapeuta morisco, que no dudó en saltar al césped, dada la gravedad del asunto. Aquí un servidor, que estaba presente a varios metros del jugador vio como, en un alarde de profesionalidad del fisio y de valor del jugador, lograron que el incidente acabara bien. Zapi no perdió en ningún momento los nervios, dejó trabajar a Fran Hormigo y, cuando todo estaba preparado para el traslado al centro médico, el jugador movió el brazo y éste volvió a colocar el hueso en su lugar.

Una vez recuperado, el jugador viendo que iba a ser sustituido, demostró fuerza, pundonor y compromiso absoluto, gritando al míster que deseaba volver al campo, dejando a los presentes boquiabiertos, incluídos entrenador, fisioterapeuta y el resto del cuerpo técnico. Tanto insistió Zapi que volvió al campo, pero no para ser uno mas, sino para hacer lo que viene haciendo partido tras partido, echarse el equipo a la espalda y dar así una auténtica lección de profesionalidad. Desde aquí agradezco como aficionado a este deporte, que tanto tiempo ocupa en mi vida, a Javi “Zapi” esa demostración de amor a unos colores, que hacen que todo esfuerzo por colaborar con estos chicos, sea poco. Enhorabuena a este jugador que, a los pocos minutos y obligado por las circunstancias y no querer correr riesgos innecesarios, fue sustituido por Mario.

Así sin más, finalizó un encuentro que deja colider al Puebla una jornada más. El equipo morisco se despega del Estepa Industrial 6 puntos, aunque el equipo estepeño sigue en la zona alta de la tabla, tras una digna actuación a pesar de la derrota.

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